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*La falta aún de las licencias ambientales, previa culminación exitosa de las consultas con comunidades indígenas, pone en dudas tiempos del concesionario. Nariñenses demandarían a la ANI.

Si bien el Consorcio Vial del Sur, ejecutor de la construcción de la doble calzada Rumichaca-Catambuco, anunció a través de sus voceros que los trabajos de construcción propiamente dichos se iniciarán a más tardar a mediados de julio próximo, este cálculo no tuvo credibilidad entre quienes ayer asistieron a la presentación de la estructuración del proyecto.

El encuentro de los funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura, los representantes de la empresa constructora, la veeduría, las autoridades del orden departamental y municipal con los gremios, veedores, diputados, concejales y ciudadanía en general, tuvo lugar a partir de las 2 de la tarde de este jueves en el auditorio de la Casona de Taminango que fue copado en su capacidad.

Las fuertes dudas que se ciernen sobre el anuncio de la concesión, se basan en hechos como el no haber culminado a satisfacción ninguna de las cinco consultas previas correspondientes a las unidades o segmentos de trabajo en que han sido divididos los 83.3 kilómetros que tendrá el trayecto y en las cuales tienen haciendo unas comunidades indígenas dispuestas a hacer respetar sus derechos.

Y haber cumplido con estos pasos, es requisito ineludible para que la Agencia Nacional de Licencias Ambientales –ANLA-, proceda a estudiar y aprobar las licencias ambientales para cada una de esas unidades.

De ahí el inicio por demás tímido que con la anuencia de la ANI dieron los constructores a los trabajos relacionados con la doble calzada, al acometer obras de rehabilitación del tramo Catambuco-Pasto que si bien no forma parte de ninguna de las segmentaciones en que se divide la obra, sí lo es de las responsabilidades asumidas por el consorcio dentro del contrato y tiene la ventaja de no necesitar licencias ambientales ni consultas previas.

Sin embargo, este comienzo tampoco es del todo claro, pues en este momento existe una polémica o desacuerdo entre la ANI y el concesionario, que discuten si los trabajos deben corresponder a una rehabilitación o, como lo exige la Agencia, a un mejoramiento del tramo que dejara abandonado Devinar.

Los miembros de un comité de amigable composición, acordado por las partes para dirimir sus desacuerdos menores, será el que estudiará el caso bajo la letra del contrato firmado, determinando así quién tiene la razón.

La ANI dio su aval al inicio de trabajos, siempre y cuando el consorcio tome la precaución de adelantarlos de modo que si hay un concepto que apoye la versión oficial, se puedan complementar para que correspondan a una tarea de mejoramiento de la vía.

El fantasma de Devinar

No hay duda alguna de que el fantasma del vergonzante e impune incumplimiento de Devinar sigue latente hoy más que nunca entre los nariñenses. Así lo han demostrado los voceros de gremios, la academia, los entes gubernamentales y líderes naturales de la región.

Cuando el año pasado se conoció la primera noticia sobre la propuesta del concesionario de construir entre Pilcuán y San Juan una variante en lugar de seguir el trazado contemplado en el contrato, la Cámara de Comercio de Pasto, a través de su presidente ejecutivo, Arturo Fidel Díaz Terán, había expresado su temor que este sea el inicio de la repetición de la historia escrita por la concesión anterior y que condujeron no sólo a un flagrante incumplimiento del constructor sino que, además, en un fallo de un tribunal de arbitramento, la ANI tuviera que pagarle una indemnización superior a los 352 mil millones de pesos.

“Si la conclusión es que es mejor construir la variante propuesta nosotros no nos oponemos y esperamos que todo sea finalmente por el bien de todos los nariñenses y no una ventana abierta a futuros y graves inconvenientes. Frente a este panorama, estamentos de la región debemos unirnos para seguir muy de cerca esta obra a fin de no repetir la historia”, dice ahora el dirigente.

El fantasma de la desconfianza en los anuncios y análisis hechos tanto por los concesionarios como por el presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade, quienes garantizaron que la obra estará completa en el año 2021, saltó como una liebre con la intervención del ex viceministro de Obras, Ernesto Velásquez Salazar. Para él y otros participantes, se han comenzado a repetir exactamente los mismos vicios que se dieron en la concesión anterior.

“Si es cierto que la propuesta de la variante que hace el concesionario resulta mejor, entonces la ANI tendrá que responder ante las autoridades competentes por un detrimento patrimonial a la Nación”.

Velásquez, incluso, anunció la presentación en breve de una demanda a esa agencia por incumplimiento de sus deberes en defensa de los intereses nacionales, al tiempo que pidió cuentas claras sobre el nuevo costo que tendría finalmente la obra con la modificación a ejecutarse, exigiendo que el ahorro que estima se logrará con ello sirva para ejecutar obras complementarias como la conexión de la ciudad de Pasto con la vía oriental que le permita beneficiarse del túnel.

Si bien Fabio Trujillo, director ejecutivo de Sagan se pronunció en favor de la variante, Fernando Moncayo de la Asociación Nariñense de Ingenieros y dirigentes como el diputado Juan Manuel Peñuela, reforzaron la exposición del ex viceministro de Obras.

Moncayo advirtió que el concesionario y Devinar podrían tener serios problemas futuros con la Contraloría General de la Nación que entraría analizar el tema del nuevo costo que tendría la obra con la modificación a ejecutarse y Peñuela manifestó que todo indica que la ANI está muy complaciente con el Consorcio Vial del Sur y que ello lo demuestra con el acuerdo y firma de otro sí que reacomoda los plazos a gusto del concesionario.