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La Aeronáutica Civil brilló por su ausencia en la reunión en que debió hacer presencia para presentar un informe sobre el avance de obras del aeropuerto Antonio Nariño, cuya fecha de entrega no pudo ser conocida ayer.

La cita, convocada por la Contraloría General de la República, tuvo lugar en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Pasto, una de las principales dolientes de este esperado proyecto, sobre el cual ha hecho varias alertas que, infortunadamente, se fueron cumpliendo al pasar el tiempo. La última fue, que en 2020 tampoco serán terminados los trabajos.

Una obra que debió ser entregada a más tardar dos años atrás, está próxima a cumplir cinco años de iniciada en medio de la polémica regional por los errores que se presentaron en su planeación y definición del alcance de la obra.

Falta mucho

Ésta es la hora que aún falta la demolición del viejo edificio del aeropuerto, para que su lugar permita ampliar el área de maniobra de las aeronaves en tierra y, con ello, el trasteo de los comerciantes que atienden en la antigua estructura.

Falta también obras de urbanismo, terminar la fase tres, prevista para ser entregada en enero, pero la empresa constructora está pidiendo una nueva prórroga y más recursos para poder hacerlo.

Sin embargo, lo más importante y por donde debió ser iniciados los trabajos, como es la remoción de la pista y el tendido de una nueva que reduzca a cero el peligro que ofrece la desgastada base, no tiene a la fecha los recursos asegurados para su ejecución, a pesar del tiempo que se ha tenido para apropiar el presupuesto.

Las reacciones

Pero eso no es lo único que le preocupa a Helmer Fernando Cabrera, director de Promoción y Desarrollo del Control Ciudadano de la Contraloría General de la Nación.

El funcionario no ocultó su disgusto por la ausencia de la Aeronáutica, responsable de rendir cuentas a los nariñenses sobre el desarrollo de la obra.

“Sin su presencia, no hubo nadie que asuma la responsabilidad de fijar, a nombre del Gobierno, una definitiva fecha, sin más dilaciones en las entregas parciales, que significan casi siempre más costos. Tendremos que propiciar una reunión en Bogotá para conseguirlo”, anunció.

No a  las argucias

El ingeniero y presidente de la Asociación de Ingenieros Nariñeses, Nelson Peña, en representación de la Veeduría Ciudadana, llamó la atención sobre lo que ha hecho costumbre, en buena parte de las adjudicaciones de obras públicas en el país.

Indicó que se firma por un valor y un diseño determinado, que se acepta inicialmente, para después acudir a los consabidos rediseños de los proyectos, la solicitud de más plazos y, por supuesto, de más recursos, encareciendo los proyectos. La obra del aeropuerto no ha sido la excepción.

Para el ingeniero Jesús Cabrera, de un momento a otro, la Aeronáutica Civil decidió dividir el proyecto en fases, esto no ha servido sino para que a fuerza de incumplimiento de plazos en cada segmento, la entrega de la obra se haya ido dilatando no sólo por meses, sino por años, la entrega de los trabajos totalmente terminados.

 “Este proyecto se comenzó a ejecutar sin planificación, sin una buena base de diseño, incluso sin firmas responsables. El problema es que se hacen por partes, se va adicionando y, así, todos los plazos se incumplen”, manifestó.

Señaló que la fase tres, penúltima entre las programadas, no será entregada en enero del próximo año como se había anunciado y, con suerte, eso sucederá a mitad de 2020, para dar paso a la cuarta fase que contempla la intervención de la pista.