Todos somos veedores
Si entendemos que lo público es de todos y dejamos de considerar que no es de nadie, entonces los ciudadanos colombianos y los nariñenses en general comenzaremos a comprender la importancia de nuestra participación en la vigilancia de las obras y proyectos que el Estado pone en marcha, en los que se invierten los recursos que a través de los impuestos todos aportamos.
En este orden de ideas, el ejercicio de las veedurías por parte de grupos organizados de ciudadanos, es una excelente y efectiva manera de ejercer ese derecho de vigilar el manejo de lo que es nuestro.
Dicha participación fue reglamentada mediante la Ley 850 de 2003, la cual permite a las diferentes organizaciones comunitarias ejercer vigilancia sobre la gestión pública respecto a las autoridades administrativas, políticas, judiciales, electorales, legislativas y órganos de control, así como también de las entidades públicas o privadas, organizaciones no gubernamentales de carácter nacional o internacional que operan en el país, encargadas de la ejecución de un programa, proyecto, contrato o de la prestación de un servicio público.
La Cámara de Comercio de Pasto, consecuente con la importancia de esa participación, en diversas ocasiones y con distintas estrategias, la ha propiciado para abordar asuntos de indudable interés para la comunidad.
El ejemplo más reciente es la constitución del Comité Cívico de Veeduría a la obra en concesión Rumichaca-Pasto-Aeropuerto, del cual forman parte diversas instituciones y organizaciones de carácter público, privado y académico. Nuestra entidad ejerce la secretaría técnica. El año anterior, la Contraloría General de la República nos catalogó como una de las tres veedurías más exitosas del país, distinción que nos complace pero a la vez nos motiva a seguir trabajando con los ciudadanos y por los ciudadanos.

En el presente y en el pasado, a través de diversos convenios, hemos también impulsado el papel de los veedores ciudadanos y desarrollamos el proceso necesario para que los funcionarios públicos los vean, antes que una piedra de tropiezo, como unos aliados que están más para advertir sobre los errores que se pueden corregir en una obra o un proyecto, que para denunciar hechos cumplidos ante las autoridades correspondientes. Nuestra vinculación con el Programa Presidencial de Lucha Contra la Corrupciòn es un ejemplo vigente y en el reciente pasado hemos apoyado esfuerzos hechos en el mismo sentido por la Contraloría General de la República, la oficina del Zar Anticorrupción y también por parte de organismos internacionales.
Reiteramos entonces nuestra invitación a los ciudadanos nariñenses a interesarse cada día más en ser vigilantes activos de lo público, con la seguridad que así construiremos entre todos una mejor región y un mejor país.












