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“Los nariñenses que piensen o sueñen con exportar sus productos a China, seguramente no lo lograrán. Es muy, pero muy difícil hacerlo por varios factores, siendo el primero el cultural y su especial gusto por su gastronomía que es demasiado diferente a la nuestra. Y pasa en los demás sectores del mercado”.
La afirmación fue hecha por Luis Eduardo Martínez Navarro, experto en el desarrollo exitoso de proyectos globales especializado desde el 2000 en el conocimiento a profundidad de los secretos de la idiosincrasia de los chinos a la hora de negociar. Fue invitado por la Cámara de Comercio de Pasto para dictar la conferencia “China, un mundo de oportunidades.
Compañías pequeñas, medianas, incluso empresarios y emprendedores del interior país ya han identificado necesidades propias del mercado chino y se aprestan a satisfacerlas preparando productos exclusivos para los chinos.
“Intégrense a una cadena de valor, generen productos que sean de alto nivel pero deben conocer primero a sus potenciales clientes y partan del hecho que con los chinos no se puede hacer lo mismo con que con el mercado nacional”.
Explicó que es más posible primero producir y después, de a poco ir penetrando mercados ubicados en las otras regiones del país, gracias a que en la cultura de consumo nuestra no hay marcadas diferencias en el gusto por un producto. No pasa lo mismo si queremos vender en China”, le dijo al auditorio compuesto por 400 personas que lo escuchaban, integrado por empresarios, emprendedores, académicos y estudiantes.
“Lo que es muy rico para el colombiano, puede ser muy horroroso para el chino. Sólo baste decir que el dulce para ellos, lo extraen del pescado y otras materias primas que a nosotros jamás se nos ocurriría utilizar para fabricar dulces. A ellos sí”, aseveró.
El fracaso de los grandes
Citó que Bimbo, la gran multinacional mexicana productora de pan, pasteles y productos de todas las líneas que se han inventado en el sector, fracasó estruendosamente con su oferta en China, que era la misma que comercializaba en occidente.
Bruma si lo comprendió. Decidió que iba a producir comida china pero con apariencia igual a la gastronomía mexicana. Así los chinos se sentían consumiendo comida de su país, pero podían ufanarse que era traída de afuera.
Yuca, potencial nariñense
Observó que muchos países y sus regiones no saben qué hacer con sus materias primas. Ni las transforman para ganarse el valor agregado, ni saben dónde están los mercados que estén necesitando esos productos.
“Pasa con la yuca que se produce en Colombia, pasa aquí en Nariño, muchos agricultores que producen este tubérculo ignoran que hay un enorme mercado como el de China que necesita cantidades industriales de su almidón no sólo para el sector textil sino también para otros fines como los estampados en tela y demás usos,” dijo.
El almidón de yuca también está presente en la elaboración de También hacen bolsos, carteras, billeteras, ropa en cuero, etc.
China contra la pobreza
El presidente ejecutivo de la Cámara de Comerciu de Pasto, Arturi Fidel Díaz Terán, recordó que hace 30 o 40 años, cuando comenzó la alianza colombo-china, ese enorme país era para nosotros tan lejano, tan distante como extremadamente pobre.
Sin embargo, indicó, cuando los chinos decidieron dejar de ser agricultores para apuntar a la generación de conocimiento y preparar a su talento humano para ello, dio el primer gran salto económico, logrando con ello sacar a 150 millones de sus habitantes de la pobreza, en tanto que a la fecha ya han liberado de ese flagelo social a 500 millones de los suyos y para el 2025 se han propuesto que serán 800 millones los que habrán superado la línea de pobreza.
“China –enfatizó Díaz Terán- es un ejemplo para el mundo, para nuestro país que lo tiene todo para ser más competitivo y particularmente para los nariñenses que tenemos mucho que ofrecer al mercado chino. Esa nación nos ha enseñado que la riqueza debe ser aprovechada para sacar a los más necesitados de su condición de pobreza”