Es inminente un nuevo incumplimiento: Obras de aeropuerto van en 61% y deben entregarse en este mes

Facebooktwittergoogle_plusredditlinkedinmail

El 31 de octubre vencerá el plazo para la entrega de las obras de construcción de las instalaciones del aeropuerto Antonio Nariño, pero la obra que comprende una nueva torre, instalaciones para la administración, los pasajeros, locales y cafetería, sólo han avanzado el 61%, en casi 36 meses, o sea en el 150% del tiempo inicialmente pactado.

Para el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Pasto, Arturo Fidel Díaz Terán, quien fue el primer dirigente en advertir con anticipación que las obras habían comenzado a ejecutarse de manera irregular y que el ritmo con el que avanzaban permitía deducir casi sin temor a equivocarse, que no serían entregadas a tiempo y que estaríamos camino a un incumplimiento.

“Esa advertencia la hicimos en julio pasado, luego de asistir a más de una reunión con quienes llevan a cabo la obra, con la presencia de la interventoría y voceros de la Aerocivil e incluso como ocurrió ese mes, con la presencia de altos delegados de la Aerocivil, quienes no dieron garantías ciertas que nos motiven la confianza de que en el tiempo que faltaba, se iba a cumplir el contrato. Lamentablemente los hechos nos dan la razón pues a 31 de ese mes no podría hacerse la entrega de unas obras incompletas”, dijo el dirigente.
“Esperamos que el nuevo director de la Aerocivil nos entregue una información veraz y completa que despeje los temores que tenemos sobre este proyecto y explique por qué estamos a punto de terminar el plazo de entrega con un cumplimiento tan bajo, cuando hace sólo unos pocos meses atrás, los ejecutores de los trabajos dijeron en una reunión que las obras estaban en un 80% y que lo que faltaban sólo eran tareas complementarias”, considera la Cámara de Comercio de Pasto.

La institución se cuestiona por el hecho de que desde el principio no se haya planificado la obra con todos los alcances actuales, se la iniciara sin planos firmados por la Universidad del Valle, contratada para su elaboración y que se haya determinado hacer una obra nueva cuando ya se habían invertido tiempos y recursos en trabajos de rehabilitación y mejoramiento.

“Eso da pie a pensar que el proyecto, desde un principio fue improvisado. No sabían realmente qué era lo que querían y qué era lo más conveniente para la institución. Aquí faltó planificación, lo que ha conducido a que a la fecha tengamos cuatro modificaciones y alargues, con sus consiguientes sobrecostos”, ´puntualizó Díaz Terán.

Cuatro incrementos y aplazamientos.

El acta de inicio de las obras se firmó el 21 de octubre del 2014, con un valor de 23 mil millones de pesos y con un plazo de 660 días.

El 7 de julio de 2016 se produjo el primer modificatorio, incluidas actividades no previstas. El 13 de octubre de 2016, se firmó el acto modificatorio número 2 para prorrogar el plazo en 120 días, del 13 de noviembre del año anterior al 12 de marzo de 2017.

El 26 de diciembre de 2016 se produce el tercer acto modificatorio para incluir ítems no previstos. Y el 7 de marzo de 2017, con el último modificatorio, se solita un nuevo aplazamiento de la fecha de entrega que quedó fijada finalmente para el 31 de octubre próximo y la adición de 11 mil millones de pesos que la Aerocivil había ya previsto, para acumular un monto total hasta la fecha de 34 mil millones de pesos.

Para la Cámara de Comercio no se justifica que una mediana obra como la construcción de unas nuevas instalaciones para el aeropuerto, que difícilmente alcanzan los cinco mil metros cuadrados, haya demorado tanto tiempo y que su costo por metro cuadrado sea de seis millones 800 mil pesos aproximadamente, cuando en Pasto, en el sector más exclusivo cuesta tres millones de pesos, sin tener en cuenta que Aerocivil no tuvo que adquirir el lote, que ya era propiedad del aeropuerto.

Todo lo solicitado por el contratista, tuvo el respaldo de la interventoría de la obra, la que argumentó que las continuas modificaciones estructurales provocaron la mayoría de dificultades que ha soportado el proyecto, reflejado en la prolongación del tiempo de ejecución y mayores costos.
“En conclusión, toda esta cadena de aplazamientos, incrementos presupuestales y demoras en la ejecución, se desprende de un equivocado planeamiento de lo que se iba a hacer, empezando porque al principio no sabían realmente qué obra querían”, concluyó finalmente Díaz Terán.